segunda-feira, 6 de fevereiro de 2012

Dickens sigue diciendo la verdad


Algunas personas mueren y otras solo desaparecen. El novelista Charles Dickens, por ejemplo, dejó este mundo en 1870 pero sigue estando aquí. Y no solo porque obras suyas como David Copperfield, Cuento de Navidad, Oliver Twist o Historia de dos ciudades, entre otras muchas, sean clásicos imprescindibles en cualquier biblioteca que intente ser tomada en serio, sino también porque la mayoría de sus temas característicos, como la lucha de clases, la explotación infantil o la ineficacia de la justicia, siguen de actualidad y porque sus personajes continúan entre nosotros, con nombres diferentes pero con los mismos problemas. ¿O es que no podrían estar dentro de Oliver Twist, junto a los niños callejeros que la protagonizan, esos otros niños reales que hoy son abandonados en las calles de Grecia por sus familias, con la esperanza de que alguien los alimente? ¿No nos recuerdan los convictos de La pequeña Dorrit, presos en la cárcel de Marshalsea, a orillas del río Támesis, por no poder pagar sus deudas, a los desahuciados que aquí y ahora, en la España del siglo XXI, arrojan a la miseria los bancos cuando ya no pueden pagar la hipoteca salvaje que tenían con ellos? ¿No nos hacen pensar muchos de los métodos y teorías del neoliberalismo a los del usurero Scrooge en Cuento de Navidad o a los del avaro Uriah Heep en David Copperfield? Dickens fue uno de los abanderados del realismo, junto a Balzac, Tolstói, Stendhal o Benito Pérez Galdós, y un escritor social que denuncia en sus libros las desigualdades que se producían en la Inglaterra victoriana y especialmente el modo en que se explotaba a los trabajadores para conseguir la industrialización del país. Su contemporáneo Carlos Marx dijo de él que "en sus libros se proclamaban más verdades que en todos los discursos de los políticos y los moralistas de su época juntos". Y sin ninguna duda, el autor de Grandes esperanzas es la mejor prueba de que Balzac estaba en lo cierto cuando dijo que las buenas novelas son la historia privada de los países. Hoy se cumplen 200 años de su nacimiento y nuestro mundo, por desgracia, se parece en demasiadas cosas al suyo. Para comprenderlo, no hay más que leer el principio de Historia de dos ciudades: "Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos; la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación".

... in http://www.elpais.com/articulo/opinion/Dickens/sigue/diciendo/verdad/elpepuopi/20120207elpepiopi_11/Tes

Otra de sus obsesiones es la lentitud, ineptitud y en ocasiones impureza del sistema judicial

En Tiempos difíciles, Dickens critica ácidamente las lamentables condiciones de vida de los obreros ingleses y la desproporcionada distancia que había entre su existencia y la de los ricos del país. Hoy, en plena crisis, con la Bolsa en números rojos, los impuestos por las nubes y los sueldos por los suelos; con los Gobiernos de Europa intentando llenar con dinero público el pozo sin fondo del sistema financiero y las cifras del paro creciendo en nuestro país hasta el borde del abismo, es muy posible que el lector se asombre al ver cómo esa novela publicada en 1854 describe la actualidad. ¿O acaso el desequilibrio entre las miserables casas de los proletarios que dibuja Dickens, frías, oscuras y casi sin muebles, y las lujosas mansiones de los capitalistas, que consideran a sus empleados simples bestias de carga, no es comparable al que hay entre los salarios de los mileuristas y los sueldos astronómicos que se ponen a sí mismos los directivos de los bancos, hoy día? La única diferencia entre aquellos privilegiados y estos es que entonces se llamaban utilitaristas y hoy se llaman neoliberales, y que unos citaban a Stuart Mill y otros a Milton Friedman, pero nada más.

Cuando Dickens retrata en Los papeles póstumos del club Pickwick, David Copperfiel o La pequeña Dorrit a unos seres sin escapatoria y de la familia de los pícaros españoles, el Lazarillo de Tormes, Rinconete y Cortadillo o El buscón, sabía de qué hablaba, porque él mismo había sufrido en su infancia los latigazos de la miseria, cuando su padre estuvo tres meses encerrado en la prisión de Marshalsea, por una deuda con un panadero que hoy equivaldría a 3,50 euros y que hizo que él fuese enviado a trabajar en una infernal fábrica de betún. Su batalla contra la injusticia ya anticipaba el fracaso de un sistema que se basara en la explotación, aunque sus advertencias a los poderosos fuesen voces en el desierto: "¡Oh, economistas utilitarios", escribe, "comisarios de realidades, elegantes incrédulos... si seguís llenando de pobres vuestra sociedad y no cultiváis en ellos la esperanza, cuando hayáis conseguido arrancar de sus almas todo idealismo y ellos se encuentren a solas con su vida desnuda, la realidad se convertirá en un lobo y os devorará". Se equivocó, y no hace falta más que volver una vez más los ojos hacia la Grecia de hoy, verá que los dos extremos siguen en su sitio: las televisiones hablan de niños que a media mañana se desmayan en los colegios a causa del hambre y los diarios dicen que mientras el país solicitaba un rescate de la Unión Europea, sus potentados se llevaban a Suiza más de 200.000 millones de euros. En el fondo, y como demuestran de forma brutal las colas ante las oficinas del Inem y en los comedores de beneficencia de nuestras ciudades, las novelas de Charles Dickens son una constatación de hasta qué punto el capitalismo ha fracasado en su búsqueda del famoso Estado de bienestar.

Otra de las obsesiones de Dickens es la lentitud, ineptitud y en ocasiones impureza del sistema judicial, que tiene su mejor expresión en Casa desolada, donde se refleja la mezcla de incompetencia y prepotencia de una Corte de la Cancillería que a algunos les podrá hacer pensar en ciertos magistrados y causas de nuestra Audiencia Nacional y nuestro Tribunal Supremo. O en Oliver Twist, donde se puede ver la forma en que la ley es cuidadosa con los fuertes y abusiva con los débiles por el modo en que el juez Fang insulta y castiga con desproporción a su desventurado protagonista. O, una vez más, en Tiempos difíciles, donde el escritor se burla de la incompetencia del sistema y de su invento más perverso, la burocracia, un laberinto sin salida simbolizado en un supuesto Departamento del Circunloquio cuya función es "hacer lo que sea necesario para que no se pueda hacer nada". En un país como España, donde solo el 27% de los ciudadanos opina que los medios que el Estado destina para garantizar la defensa jurídica son suficientes y la gran mayoría piensa que funciona mal, está anticuada y es ininteligible, los libros de Dickens siguen contando la verdad: nuestro mundo no ha sabido mantenerse a flote porque no ha sabido ser ni solidario, ni ecuánime, ni flexible, y al final se ha quedado sin respuestas.

En junio de 1865, Dickens viajaba en un tren que sufrió un accidente terrible cuando cruzaba un puente en obras. Los siete vagones que precedían al suyo se despeñaron por un precipicio y él pasó horas atendiendo a los heridos hasta que llegaron las ambulancias y pudo ocuparse de regresar a su asiento y recuperar el manuscrito, aún sin acabar, de su penúltima novela, Nuestro común amigo. No hay que tener una gran imaginación para ver en esa escena una metáfora de esta Europa que hoy descarrila poco a poco, primero Grecia, luego Irlanda, después Portugal... Tal vez el derrumbe se detenga a tiempo, y los que nos conducen a la catástrofe recuperen el sentido común igual que lo hizo el tacaño señor Scrooge en Un cuento de Navidad, que al ver el negro porvenir que le anunciaban los espíritus del Pasado, el Presente y el Futuro, donde podía verse una tumba con su nombre y sin ninguna flor encima, supo cambiar a tiempo y convertirse en un hombre generoso. Es una parábola que, hoy más que nunca, merece la pena no olvidar.

Benjamín Prado es escritor.

quinta-feira, 2 de fevereiro de 2012

... holocausto!!!...



… tenho pensado, pelas circunstâncias,  Alemanha dos desamores,
vontade intensa de conduzir, impondo regras,
directrizes, estratégia, procedimento,  orquestrando tantos pendores,

luta intensa que desenrola,  entre contrários, mercado,
fazendo miséria, fome, num imenso concentrado,
tomando alguns, como adversários, numa utopia que se extingue,
desfiando seus rosários, que, a tanto MUNDO, aflige...

populaça indistinta, tocando raças, credos, mais abrangente que judeus, ciganos, homossexuais,
fazendo cabeça a petizes, procederes insensíveis, não formais,
quais polacos que foram KAPOS,
privilégios que gostam,  abraçam, massacrando seus iguais,
reduzindo seus bocados...

destruição tão orquestrada, fluência que se vai juntando, num URSO de espantar,
metódico, rígido, anormal,
calcando tudo, todos,  quase marcha triunfal...

anuência que faz sentir, Wagneriana composição,
alçando dinheiro, como bandeira, flâmula obscura, pretexto,
juntando genocidas de culto, conhecidos,
não esquecidos...

instituições submetidas... aceitando arremetidas,

inanição em muitos lares, mortes que se vão somando, velhos secundarizados,
jovens sem futuro risonho... pesadelo que não é sonho,
pura ruindade do dono,

na manga, estrela amarela, perseguição violenta,
atroz...
no tempo dos nossos avós, destruição contumaz, feroz,

imagem de arrepiar, quando me ponho a recordar, holocausto em concentração,
Aschwitz-Birquenau, Dachau,
loucura de besta sangrenta, destruindo nação após nação,
alimentado URSO insaciável, hábito que possui, ainda,
vontade que mostra de novo, ocasião, boa vinda,
contexto que veio ao seu jeito...

panorâmica mais alargada, BLOCO sob seu jugo, colaborador habitual,
cépticos que rejeitam, não querem,
ignorantes, como pretendem,
alguns ditames lhes dão, nesta união,
concentração...

cumprindo altos desígnios, esquecendo honras, prestígios,  história secular,
NAÇÃO...

fazendo um TODO uniforme, raça pura, ariana, dos Alpes aos Pirinéus,
passando aqui, por Espanha, floresta Negra até ao Báltico, fiordes, aproximação.
Balcãs que foram unos, pedacitos conflituosos,
Egeu... 
Grécia antiga, exemplo que SEMPRE nos deu,

numa corrida de quadriga, Roma que se extinguiu,
foi-se o País,  já sumiu...

tecnocratas, KAPOS de vulto, experiência, cobaias de culto, maleita que se entranha,
mais se estranha...
escravizados, sem dogma,
tendo dinheiro, como norma,  esquecendo valores de qualquer forma,

alimentando URSO que clama... quando reúne, ordena, chama,

recordo botas lustrosas,  sons cavos na calçada, marcha ruidosa, ritmada,
braço erguido, mão alçada,
noite de cristais, facas longas, perseguições, sem delongas, repentes que são furores,
erros humanos, horrores...

vítimas ou desvalidos, mais pequenos, perdidos,
sabujos que se não detêm,
quando o sabor lhes vem...
PODER que os inebria, fazendo incúria, razia, por grossa fatia, maquia,

carradas de injustiça, quando se rouba, assassina,
imunes, de qualquer jeito, mantendo impunidade legal,
desde que, bem alto, KAPITAL… Sherpas!!!...

domingo, 22 de janeiro de 2012

--- >> única saída ((?))


... da vida, sem alternativa, única saída, ideia limitada, sem nexo,
quando se pensa na inexorável lei da morte,
neste lapso, tão complexo,
sem outro recurso,
de qualquer criatura que esteja viva, mesmo quando, por gozos, confortos,
nos deliciamos com encostos,
nos cativa,

dela, ninguém s´escapa, seja qual for a sua sorte
ao longo da caminhada, bom bocado, escapadela,
sorrateira que nos enovela,
com encontrão, dissensão, simulação, disfarce, intuito d´acumulação,
mentira cínica, hipocrisia com que se disfarça,

a coisa passa, não passa,
quando chega, não avisa,
sem alternativa,

vale dos sossegados,
arrumadinhos, queimados, mansos, mui calados,
cinzas ao vento, esqueletos que se petrificam,
ao Deus dará, por ali quedam, por ali ficam,
não medram,

paz eterna que espera, labirinto, divergência,
carneiro, excelência, humilde, sem prestígio,
adonado de muitos saberes, currículos bastos, projecção terrenal,
etérea, mais astral,

quando fartos,
teres, haveres, convencimentos,
escassos momentos,

foram marcos, arruinados, quase gastos,
inclemências que são voragens,
TEMPUS, outras passagens,

visão fugaz do capaz, incapaz, espelhante miragem que s´esfuma,
sonho, realidade, confusão, prepotência,
discussão, exigência,
muito querer, sem querer, cobiça, inveja, ciúme, mulher que se reluz com
aparência,
cresce palmos, reduz iguais,
riquezas materiais,

odor, simples perfume, trapo reluzente,
incrédula que se não aquieta, crente que s´encosta,
refastela, quanto gosta,
manipula, manieta,

coisinhos com muitas coisinhas, prazeres sobre pestes, fomes,
miséria que escandaliza, caminho esburacado,
quase embargado, pragas antigas que proliferam,
carências que desesperam,

obras que arrastam, lento avançar, viagem que se torna pesadelo,
alternativa que não passa de novelo,
má cara no parlamento,
representação, fingimento,

manutenção de situação, perante quem se julga imprescindível,
única saída,
sem alternativa, incrível,

autoritária presença de quem nos resta,
por defeitos incomensuráveis, não presta,

nódoa aviltante de agora, de antes, segredos não recomendáveis,
manipulações, estratégia,
feitura de pobreza, miséria,
desequilíbrio propositado,
em nome dum inexistente ESTADO,
decrépito rapazola, arrazoado,

da morte, final de todo, qualquer trajecto, com muita, pouca sorte,
tendo cúmulos arrecadados,
carrada de escaravelhos da batata, míldio que se prontifica,
filoxera do vinhedo que destrói,
nada faz, nada constrói,

ameaça constante que se abate, cometendo grave disparate,
não respeitando convénios, sem alternativa, convencidos,
dando albergue a protegidos,
mínima parcela dum TODO,
desequilíbrio,

calendas gregas, sem Fénix,
reduzindo TUDO a CINZAS,
experimentação, embora digas,
tendo como cobaias, imenso laboratório, um PAÍS, uma POPULAÇÃO,
parlatório de lamentar, naquilo que já foi NAÇÃO,

sem fiel guardião do que conhecemos por CONSTITUIÇÃO,
desprezando plebeu, quando no ZÉNITE...

valham-nos os CÉUS, valham-nos os DEUSES,
perante tanta parafernália que, como praga latente, nos invade constantemente,
minúsculos, graúdos, excessos pertinentes,
que, num escape, num ápice, se tornam uns repentes, tão ausentes, tão presentes,

constantes nos seus quereres, pouco válidos nos saberes,
aconchego na mantinha de retalhos, por veredas, por atalhos,
na hora certa, determinada, lá no OLIMPO,
como vejo, como recrimino, afirmo,
sem nexo, tão complexo, variação na alternativa, como gostam,
única saída (?) dão a cara, dão o corpo, conspurcam TUDO,
não sendo NADA,

por dinheiros, por medalha, pelo MUNDO, esquecendo o OUTRO mundo, mais desvalido,
PEQUENINO... Sherpas!!!...

sexta-feira, 20 de janeiro de 2012

Independencia y ceguera


Ignacio Jurado
Investigador en la Universidad de Oxford
Ilustración de Iker Ayestaran

Ante las terribles sacudidas vividas en los mercados de deuda de la zona euro, cada vez crece más el consenso de que es necesaria una actuación decidida y definitiva del Banco Central Europeo (BCE). Este tiene en sus manos herramientas suficientes para hacerlo, ya sea comprando deuda para evitar que la prima de riesgo de algunos países supere determinados niveles o bajando el tipo de interés. Así, cuando en los pasados meses el Banco Central introdujo liquidez, hubo consecuencias inmediatas en la bajada de la prima de riesgo y en la subida de las bolsas. Sin embargo, los atisbos de luz se han ido desvaneciendo. Mario Draghi descarta una intervención a gran escala en los mercados aduciendo la independencia del BCE y despojando a este de toda responsabilidad en la superación de la crisis. El discurso no es muy distinto al que viene marcando Angela Merkel. En su comparecencia ante el Bundestag del pasado 2 de diciembre, insistía en la independencia del BCE como garante de la estabilidad monetaria, calificándolo de “gran logro de nuestra democracia”, olvidando que se trata de una institución que carece de legitimidad democrática. Desde altas instancias europeas, por tanto, se arguye que la independencia del BCE implica que este actúe de modo neutral ante la crisis, desplazando a los gobiernos toda la responsabilidad en su solución y dejando las medidas de austeridad como única salida de la crisis.

... in http://blogs.publico.es/dominiopublico/4606/independencia-y-ceguera/

Esto nos plantea inevitablemente la pregunta de qué es la independencia de un Banco Central y cuándo es vulnerada. Respondiendo a la primera pregunta, la independencia de los bancos centrales es un fenómeno relativamente reciente que surgió para garantizar que la política monetaria no estuviera al servicio de las necesidades políticas del gobierno de turno, por ejemplo, animando artificialmente la inversión e incrementando el empleo antes de las elecciones. Un mal uso de la política monetaria cosecha beneficios a corto plazo para los políticos, pero tiene efectos perniciosos a medio plazo para toda la sociedad, como la inestabilidad en los precios o la pérdida de competitividad internacional. Para evitar los problemas de inconsistencia temporal a los que se puede enfrentar un gobierno y escapar de un uso oportunista de la política monetaria, se decidió dotar a los bancos centrales de independencia. Así, estos podrían atender únicamente a las necesidades de la economía y decidir sobre la política monetaria óptima dadas la coyuntura económica y sus condiciones estructurales.

Por tanto, el surgimiento de la independencia de los bancos centrales se basa en garantizar que la política monetaria siga criterios de necesidad económica y no de necesidad política. Esto significa que deben actuar libres de las presiones políticas, pero no independientemente de la situación económica. Poco tiene que ver esto con la independencia que hoy se reclama. Cuando Trichet, Draghi o Merkel se refieren a ella, no la entienden como autonomía de decisión, sino como blindaje de una decisión inamovible sobre política monetaria. La independencia ha de ser autonomía de decisión, no autismo. El BCE es todo menos independiente si mantiene una actitud ciega ante la situación en los mercados, manteniendo un rumbo fijo en sus decisiones y siendo insensible a las circunstancias económicas que vive la zona euro en su conjunto.

La segunda pregunta pertinente es si, en las circunstancias concretas en las que estamos, un cambio en la actuación del BCE puede atentar contra su independencia o credibilidad. Este es en parte el discurso mantenido por Alemania y otros países del norte de Europa al sugerir que una acción ahora implicaría una cesión ante las economías “irresponsables” del sur. Es cierto que en una unión económica tan diversa como la europea, no siempre es fácil determinar cuáles son las soluciones óptimas para el conjunto de países, pues los efectos de la misma política monetaria pueden ser (como han sido) tan heterogéneos como las economías sobre las que se aplican. Pero precisamente por esto la independencia debería ser el escudo que permitiera al BCE utilizar un criterio flexible a la hora de determinar las prioridades. Y, en el caso de la crisis que nos ocupa, frente a la posibilidad de que un buen número de países tengan que ser rescatados, que las medidas de austeridad ahoguen cualquier posibilidad de crecimiento económico y que el euro definitivamente sea un proyecto fracasado, no parece descabellado concluir que la zona euro necesita un BCE proactivo en la solución de la crisis.

Parte del problema viene dado porque, a la hora de constituir el BCE, y a diferencia de otros bancos centrales, se fijó la estabilidad monetaria y el control de la inflación como únicos objetivos. Esta es una de las excusas utilizadas por Draghi para justificar que el BCE no puede hacer nada para salvar al euro. Sin embargo, esto no deja de ser interpretación muy restrictiva del mandato del BCE. Que la independencia de un banco central implique que este no puede actuar para defender la supervivencia de su propia moneda es un auténtico sinsentido. Y si fuera así debería de ser una llamada de atención inmediata para reformar su estatuto y habilitarle para poder utilizar sus capacidades monetarias y de compra de deuda en virtud de las necesidades. Si no, habremos pervertido la independencia para convertirla en ceguera. O peor, cabrá pensar que la excusa de la independencia en realidad enmascara la defensa de los intereses de Alemania.

domingo, 15 de janeiro de 2012

el DESVARIO


En julio de 2007, Valencia era una fiesta. A la sombra del edificio Veles e Vents, diseñado por el arquitecto británico David Chipperfield, y bajo una lluvia de confeti, banderas al viento y fanfarrias musicales, el presidente de la Generalitat, Francisco Camps, y la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, eufóricos, daban la bienvenida a Ernesto Bertarelli, patrón del Alinghi, y flamante vencedor de la 32ª Copa del América. Tiempo de vino y rosas, de entusiasmo desbordado. Valencia en el mapa de los grandes acontecimientos deportivos mundiales y dos políticos en estado de gracia, envidiados por sus adversarios y reverenciados por sus compañeros. Mariano Rajoy, meses antes de las elecciones generales de 2008, ponía como ejemplo de buena gestión económica al Consell de Francisco Camps y remataba: "Ese es el modelo que yo quiero aplicar para el Gobierno de España". Más recientemente, en enero del año pasado, cuando ya había estallado el caso de los trajes, Javier Arenas, candidato del PP a la presidencia de la Junta de Andalucía, todavía aseguraba: "Gobernar no es gastar más, sino gastar mejor. Gobernar es imitar a Camps". El político valenciano era tenido por los dirigentes de su partido como espejo en que mirarse y modelo a seguir.

... inhttp://www.elpais.com/articulo/reportajes/desvario/elpepusocdmg/20120115elpdmgrep_1/Tes

Los casos de corrupción se suceden desde hace años. Rajoy ha colocado un 'cordón sanitario' alrededor de Valencia

La enmienda a la totalidad de Alberto Fabra a la política de Camps encuentra resistencias en el PP

Cuatro años y medio después de tocar el cielo con la Copa del América, Camps ya no es presidente de la Generalitat y se sienta en el banquillo de los acusados por un presunto delito de cohecho impropio. Y ya nadie quiere imitarle. La Comunidad Valenciana, antes envidia de las autonomías, da la sensación de ser la Grecia española, endeudada hasta las cejas, incapaz de cumplir sus compromisos financieros, empobrecida y sumida en una crisis institucional, financiera y económica. "Si fuéramos una caja de ahorros ya nos habría intervenido el Banco de España", asegura un dirigente del PP valenciano, "pero por fortuna no lo somos".

Las arcas vacías no son el único problema. Los escándalos por corrupción se suceden ininterrumpidamente desde hace años infectando todo el territorio. El caso Fabra, en Castellón; Emarsa, en Valencia; el caso Brugal, en Alicante, y, sobrevolándolo todo, el caso Gürtel, en el que se investiga la supuesta financiación irregular del PP, más su derivada del caso de los trajes de Camps. Faltaba Iñaki Urdangarin para que el deterioro fuera aún mayor. Y todavía hay escándalos que no han salido a la luz. Un empresario local se lamenta: "Es lo peor de lo peor; la imagen que tenemos en el resto de España. No nos beneficia nada".

La Comunidad se ha convertido en una zona apestada para Mariano Rajoy, que no ha colocado a ningún valenciano ni en su Gobierno ni en ninguna de las 32 secretarías de Estado. Un veterano militante del PP está convencido de que el nuevo presidente "ha establecido un cordón sanitario para evitar que le estalle en las manos alguna bomba de relojería que todavía no se ha detectado".

La trama Gürtel, a través de Álvaro Pérez, El Bigotes, entró a sacó en las arcas de la Generalitat y la televisión valenciana para enriquecerse sin que Camps hiciera nada por evitarlo. No fue el único método utilizado para obtener importantes ganancias a la sombra del poder. Prácticas destinadas a convertir los beneficios en privados y las deudas en públicas. Todo empezó en Terra Mítica, el parque de atracciones que levantó Eduardo Zaplana en Benidorm con el dinero de Bancaja, la CAM, algunos empresarios privados y la Generalitat. El complejo, que costó 377 millones, ha sido un auténtico fracaso. De hecho, ahora es propiedad del grupo Aqualandia, que se lo ha quedado a cambio de asumir deudas valoradas en 65 millones. Para construir el parque, el Gobierno valenciano expropió 10 millones de metros cuadrados. Sobre ese inmenso solar se edificaron Terra Mítica, un hotel de cuatro estrellas, cinco de dos y dos campos de golf. Nada fue como estaba previsto y el parque entró en suspensión de pagos, que la empresa levantó cambiando el uso de 217.000 metros cuadrados, vendidos por 85 millones al promotor Enrique Ortiz -imputado en los casos Gürtel y Brugal. El pelotazo urbanístico que se buscaba fracasó al estallar la burbuja inmobiliaria.

Muchos de los grandes proyectos financiados con dinero público siguieron el mismo patrón de Terra Mítica. Se presentaron como de interés social, pero en su entorno se han venido produciendo movimientos especulativos vinculados al urbanismo. La Ciudad de la Luz, los estudios cinematográficos situados en Alicante, otro fiasco económico con un coste de 300 millones y una deuda de otros 190, ha visto como a su alrededor se han realizado dos operaciones importantes: la compra de 700.000 metros cuadrados por una firma participada por Bancaja y Enrique Ortiz, y otra adquisición de 200.000 metros cuadrados por parte de este promotor. Ambas operaciones están siendo investigadas por la policía.

El aeropuerto de Castellón no es solo una instalación sin aviones, fruto de la quimera y de la megalomanía del cacique provincial Carlos Fabra. Desde el principio fue una operación especulativa de gran calado en la que el aeropuerto justificaba un gran proyecto urbanístico con garantía institucional que cubría las posibles pérdidas de la concesionaria. El Gobierno de Camps siempre veló por los intereses de los empresarios. Al concesionario de la línea 2 del tranvía de Alicante también se le garantizaba el 10% de los beneficios sobre la inversión realizada, con independencia de los pasajeros que la utilizaran. El actual Gobierno de Alberto Fabra ha roto el contrato con la empresa del aeropuerto y retirado el concurso del tranvía, por considerarlos lesivos para los intereses del Consell.

El saqueo de las arcas públicas, en la práctica, estaba institucionalizado. Los empresarios no corrían con ningún riesgo. Aunque en algunos casos, como el de Emarsa, la empresa encargada de depurar las aguas residuales de la ciudad de Valencia y otros 16 municipios, más que un saqueo ha sido un auténtico latrocinio. Hay 28 personas imputadas, entre ellas todos los exresponsables de la firma, militantes del PP y numerosos proveedores. Uno de ellos, Juan Carlos Gimeno, exconcejal del Ayuntamiento de la ciudad, explicó que el agujero de 17 millones de Emarsa -que algunas fuentes elevan a 40-, se produjo porque "alguien decía que se hiciera así". Gimeno evitó dar nombres, pero dejó pistas. "Hay bolsos y carteras que todos sabían que recibía un cargo público". En una conversación interceptada a El Bigotes, este afirma: "Estoy en Louis Vuitton, porque hay una cosa que no hemos pensado, que es que llevamos cuatro años regalando una cosa a la alcaldesa [de Valencia] todos los años no voy a dejar de regalarle algo (...) Le voy a comprar un bolso de la colección nueva".

La Comunidad Valenciana es vista desde el exterior como un territorio en el que menudean los escándalos políticos y la corrupción. Y donde el despilfarro del dinero público ha sido la norma en los últimos años. En noviembre de 2009, en una situación de grave crisis económica y con una deuda autonómica que ya era la primera de España en relación al PIB regional, la Consejería de Cultura y Deporte se gastó 52.800 euros en la organización de unos actos previos de la Ferrari World Finals en el circuito de Cheste. Camps y Barberá aprovecharon el evento para montarse en un Ferrari azul y dar una vuelta al circuito acompañados por Fernando Alonso, Felipe Massa y Luca di Montemezolo, patrón de la escudería italiana.

Francisco Camps nunca dejó de comportarse como un nuevo rico. En 2007, un año antes de que las primeras señales de la crisis se hicieran evidentes, Bernie Ecclestone anunciaba en Valencia la celebración de un gran premio de Fórmula 1, condicionándolo a la victoria de Camps en las elecciones autonómicas. Lo que no contaron ni él ni Camps fue el coste del evento, ni las condiciones leoninas del contrato. De entrada el Gobierno valenciano mintió a la opinión pública. Aseguró que el circuito urbano no iba a costar ni un euro porque lo iban a pagar los promotores que construirían el plan urbanístico del Grau; pero el Consell tuvo que desembolsar 80 millones. La celebración de los siete grandes premios programados le van a suponer a las arcas públicas valencianas más de 244 millones, entre los pagos a Ecclestone, las infraestructuras para la carrera y el canon que paga la televisión valenciana por retransmitir los grandes premios.

El actual ejecutivo de Alberto Fabra ha intentado anular los contratos con el patrón de la F1, pero se ha encontrado con que la penalización es casi tan cara como pagar la celebración de la carrera. Ahora negocian con la Generalitat catalana para que Barcelona y Valencia se alternen en la celebración de grandes premios. Una sugerencia que se le hizo a Camps desde Cataluña, rechazada por este en su día.

Los escándalos, singularmente el caso de los trajes, acabaron por forzar la dimisión de Camps de la presidencia de la Generalitat, pese a los esfuerzos de la alcaldesa de Valencia para que siguiera en su puesto. Fue a las 4 de la madrugada cuando Isabel Bas, esposa del expresidente, dijo: "Paco, déjalo estar", poniendo así punto final a una maratoniana reunión en la que también estaban presentes Federico Trillo y Juan Cotino, este último el presidente de las Cortes Valencianas.

La crisis institucional se solucionó con el paso del alcalde de Castellón, Alberto Fabra, a la presidencia de la Generalitat, quien hubo de asumir una pesada herencia que, a diferencia de otros colegas autonómicos, no puede atribuir a otro partido político, aunque sea la peor de las peores herencias recibidas. "Sabíamos que las cosas estaban mal; pero nunca supusimos que estuvieran tan mal", señalan desde el entorno del actual presidente de la Generalitat.

¿Cómo de mal? Para empezar, los sucesivos modelos de financiación autonómica han sido lesivos para los intereses de los valencianos. No se contempla la totalidad de la población de la Comunidad y los ingresos por habitante permanecen por debajo de la media española. Era peor con José María Aznar en el Gobierno y siguió siendo mala con la reforma de Rodríguez Zapatero. Además, el sistema financiero valenciano ha desaparecido: Bancaja y Caja Mediterráneo (CAM), la tercera y cuarta caja españolas, han sido fusionadas o intervenidas por el Banco de España. El Banco de Valencia se encuentra en idéntica situación. ¿Cómo se había llegado hasta ahí?

Algunos hechos ayudan a explicar lo ocurrido. Los gobiernos del PP fiaron el crecimiento económico al ladrillo y a una política de grandes eventos y actividades de ocio. Dos decisiones estratégicas para las que no dudaron en utilizar a las cajas de ahorro, auténticas terminales de las decisiones políticas adoptadas en el Palau de la Generalitat. Bancaja y CAM financiaron proyectos como Terra Mítica, el circuito de Fórmula 1 en Valencia o el aeropuerto de Castellón. El apalancamiento de las tres entidades financieras a proyectos que se hundieron con el estallido de la burbuja inmobiliaria, las dejó en la ruina. La crisis global fue la puntilla de una política basada en la especulación inmobiliaria y en el crédito barato.

La pésima gestión arruinó a todo el sistema financiero valenciano, con las consiguientes repercusiones para el mundo empresarial autonómico; mientras que el intervencionismo político en las cajas se volvió como un bumerán contra la propia Generalitat. Desaparecidas Bancaja y CAM, el Gobierno valenciano no encuentra quien le financie sus propias emisiones de crédito. La puesta en circulación de 1.800 millones de euros en bonos patrióticos fue un auténtico fracaso, apenas si lograron colocar 1.055 y las agencias de calificación Moody's y Fitch los clasificaron como "bonos basura".

La peor herencia, de la que Fabra no se queja nunca en público pero a la que tiene que hacer frente, es la económica. Los compromisos de pago para las próximas décadas de la Administración Valenciana superan los 62.000 millones. De esta cifra total, 47.933 millones corresponden, en parte, a la deuda financiera asumida por el Consell más sus empresas públicas -que en septiembre de 2011 alcanzaba los 22.163 millones-; y el resto, al débito a proveedores, pago de los peajes en sombra o el canon que se abona anualmente a las empresas que, como Ribera Salud, gestionan con criterios privados los hospitales que se rigen por el modelo del que funciona en Alzira. Además, durante el primer semestre del año pasado, la deuda financiera aumentó en 1.498 millones, las obligaciones de pago en 131 millones y los compromisos de gasto no reconocidos y con cargo a futuros presupuestos alcanzaron los 2.043 millones.

En resumen: la suma de deuda financiera y pagos pendientes de la Comunidad Valenciana -a largo plazo- alcanza los 51.605 millones. Pero eso no es todo. A esa cantidad hay que añadirle 10.489 millones de euros que corresponden a deudas de las empresas públicas, entidades autónomas y fundaciones dependientes de la Generalitat, de acuerdo con el informe de la Sindicatura de Cuentas correspondiente a 2010. Por eso, el conjunto de los compromisos adquiridos por la Comunidad y por el sector público que esta controla se eleva a 62.000 millones.

De momento, en este año de 2012, la Generalitat tiene que devolver créditos valorados entre 4.000 y 5.000 millones, según las fuentes consultadas. Y no tiene con qué hacer frente a estos compromisos.

Durante años, Camps presumió de bajar los impuestos y aumentar el gasto social. Fabra ha tenido que desandar ese camino. Ha subido impuestos, recortado sueldos de los funcionarios, reestructurado servicios públicos. Y ha anunciado una reducción del número de empresas y fundaciones. Un esfuerzo gigantesco, con notables costes sociales, que es insuficiente para cumplir con los vencimientos de los créditos. Ni siquiera los hispanobonos, si algún día se ponen en circulación, bastarían para salvar las arcas valencianas.

A finales del año pasado, el Gobierno de España tuvo que salir al rescate de la Comunidad Valenciana para que pudiera hacer frente al pago de una póliza de crédito del Deutsche Bank. A cambio, Rajoy exigió a Fabra que tomara serias medidas de austeridad. Pero ser austero no basta. No alcanza para pagar a los proveedores que hacen cola ante las ventanillas de la Generalitat para que se les abone lo que se les debe. Solo a 450 colegios concertados les adeuda 50 millones de euros. Contratistas de la Administración, grandes y pequeños, van a tener difícil recuperar su dinero, por más que sean una prioridad para el actual Consell.

La enmienda a la totalidad que, por la vía de los hechos, está haciendo Fabra a la política de Camps encuentra serias resistencias entre los seguidores del anterior presidente. Las relaciones con Rita Barberá, alcaldesa de Valencia, no pasan de la cortesía. En el grupo parlamentario popular en las Cortes Valencianas, con sordina, han empezado a escucharse las primeras críticas a la gestión del neófito presidente. Un dirigente popular afirma convencido que "Fabra tiene a todo el PP enfrente". Nadie debería extrañarse de esta afirmación. Limpiar el PP valenciano no va a ser tarea fácil y "el cordón sanitario" establecido por Rajoy para la Comunidad Valenciana tampoco ayuda demasiado. "Génova tiene que intervenir", reclaman desde Valencia. Pero Génova está en La Moncloa.

PS.- Tal vez sea una casualidad. O tal vez no. Pero no deja de ser una amarga ironía que Camps nombrara a Jaume Matas, expresidente de las Baleares y procesado por el caso Palma Arena, "embajador de la Comunidad Valenciana". -

quinta-feira, 29 de dezembro de 2011

... fazia pobres!!!...


... e o barco ia e vinha,
espelhado no horizonte,
mesmo ali, defronte,
o vento agitava o estendal da vizinha,
naquela casa, tão humilde, pobrezinha,
plantada no areal,
uma, entre tantas, tão igual,

feita com latões, restos, tábuas,
com jardim rodeado por tabuinhas,
como a da Mariquinhas,
quando, encantada, ouvia o Marceneiro,
logo pela manhã, no dia inteiro,
tagarelando com a vizinha,
sobre a roupa no estendal,
junto ao rio, estrada fluvial,

e o barco ia e vinha,
a roupa secava no estendal,
colorida, bem batida,
com vento de feição, seco e forte,
paisagem linda, tão rica,
cidade ao fundo, para lá do rio,
espelhante,
ritmo constante,

numa humildade degradante,
casinhas de tabuinhas,
chapas, oleados, restos,
encostos, pregos,
tijolos retirados de obras,
algumas sobras,

chapados, empilhados,
telhados,
refúgios, em terrenos de ninguém,
de quem não tem,
geminadas, barracas tão iguais,
penúrias de vegetais
como tantos mais,

agarradas naquele recanto,
companhias tão vizinhas,
tão Mariquinhas,
tão tabuinhas,
tão humildes, pobrezinhas,

com estendal mesmo defronte,
espelhado no horizonte,
pão e vinho sobre a mesa,
sem porta, sem janelas,
convidado permanente,
mesmo em frente,
vento de feição secava roupa no estendal,
entrava, saía por frestas,
tão abertas,

tugúrio que era refúgio
gente que falava, ria,
olhava para o barco que ia e vinha,
tão vizinha,
tão pobrezinha,

cuidado esmerado com roupa que secava,
conversa à toa,
mesmo em frente de Lisboa,
tão humilde,
vento de feição para o estendal,
quando forte, trapejava,
era motivo de conversa, satisfação,
roupa que secava,
colorida,
com esmero, tão estendida,

na barraca de praia, mero recanto,
refúgio que era casinha,
com vizinha,
o barco ia e vinha,
mesmo defronte,
espelhada no horizonte,
uma ponte,

tão Mariquinha,
tão fado, tão pobrezinha,
chapas de latão, tábuas, restos,
com jardim, vento de feição,
triste condição,
tão vegetação,
tão degradante,
sem porta, sem janelas,
pão e vinho sobre a mesa,
tão tagarela,
tão como ela,
tão vizinha,
tão aberta,
entrava pela fresta,

soprava,
convidado permanente,
sempre presente,
vento que secava, no estendal,
tão igual,
roupa colorida que trapejava,
conversa à toa,
mesmo ali, pertinho de Lisboa,
ali vivia, ali estava,
conversava,
tão trivial,
vegetava,

no Palácio, gente diferente,
promulgava,
fazia pobres, com esmero,
secava,
fazia frete, com ferrete,
mesmo em frente,
fazia barracas, com estendal,
tão Mariquinhas,
tão vizinhas,
vento de feição,
intervenção,
que sensação, pouco normal,
consensual,

e o barco ia e vinha, mesmo defronte,
no horizonte,
quase esfumada, depois da ponte,
conversa à toa, gente estouvada,
ventanias fortes,
ali, em Lisboa, fazia pobres,
fazia nada, barracas no areal,
roupitas no estendal,
tão Mariquinhas,
tão tabuinhas,
tão vizinhas, tão fados do Marceneiro,
a tempo inteiro!!!... Sherpas!!!...

quarta-feira, 28 de dezembro de 2011

Europa se arma contra la violencia


Por fin los eurodiputados hemos votado la euroorden de protección para las víctimas de violencia después de dos años de tramitación en el Parlamento Europeo.

... in http://www.elpais.com/articulo/opinion/Europa/arma/violencia/elpepuopi/20111228elpepiopi_13/Tes

A lo largo del último debate en Estrasburgo me han preguntado acerca de si lo que aprobamos es una orden de protección contra la violencia o es una orden de alejamiento. Me resulta curiosa esta última denominación de la iniciativa puesto que siempre la hemos llamado orden de protección. Pero es verdad que depende de si la ves desde el punto de vista de la víctima o del agresor. Lo esencial es que la orden consiste en el alejamiento del agresor. Y, sin embargo, no la hemos llamado orden de alejamiento porque el acento lo hemos puesto en la víctima. Esta no es una orden punitiva contra el agresor, sino una orden preventiva a favor de la víctima.

La diferencia no es menor, pues es una medida cautelar, sea cual sea la tradición jurídica de un país, y sean cuales sean las autoridades encargadas de llevarla a la práctica. Esta fue la idea de la presidencia española cuando en enero de 2010 la presentó con el apoyo de 11 Estados miembros. La presidencia española sabía que la tradición jurídica de cada país es diferente, pero no es la primera vez que se solventa una complejidad técnica con un instrumento único reconocido por todos. Tanto si es un juez penal quien emite la orden como si es un juez civil o una autoridad administrativa o policial, la medida cautelar es reconocida por el otro país. Este era el sentido de la iniciativa española, que era consciente de que abría una página importante a favor de la justicia preventiva y reparadora. Después del Tratado de Lisboa, la primera directiva que aprobamos en esta línea es esta. Además, ahora el Parlamento Europeo es colegislador, es decir, no se hubiera podido llevar adelante sin nuestro consenso y apoyo y, en este caso, tengo que decir, sin nuestra insistencia.

¿Y quiénes son las personas protegidas? Este ha sido un debate intenso, puesto que la presidencia española, acertadamente, había puesto el acento en las mujeres víctimas de violencia. Sin embargo, a lo largo del procedimiento, se han incluido a todos aquellos que sufren maltrato y violencia: menores, disminuidos, ancianos, mujeres inmigrantes (que sufren además prácticas salvajes como la mutilación genital), homosexuales y, en general, todo aquel que puede sentirse amenazado o coaccionado en su dignidad e integridad física. No existe ninguna lista que limite su aplicación. El único límite que se deduce del sentido de esta orden es que el agresor tiene que ser conocido. Si individualmente una persona es amenazada por un terrorista o un narcotraficante conocido puede, bajo esta iniciativa, solicitar protección. Pero, si la amenaza viene de una banda, de una asociación criminal o de una secta, difícilmente puede un juez dictar una orden de protección si no hay un individuo concreto contra el que dictar la medida.

¿Y a partir de qué momento puedes pedir que se aplique la orden de protección? Este ha sido sin duda el debate más relevante. Quienes, en un principio, estuvieron en contra de esta euroorden por razones diversas, algunas no confesables, no la aceptaron como medida cautelar. Tras el pánico inicial que a algunos les produjo la iniciativa, por el desconcierto en una Europa que quiere seguir ignorando el problema, empezaron los argumentos jurídicos. Imposible aceptar una medida emitida en el país de origen si no ha habido sentencia. El reconocimiento mutuo en materia judicial se basa en sentencias. Era el momento de esgrimir que si ha habido sentencia firme en contra del agresor, la víctima puede ya haber muerto. Y entonces entrábamos en la dificultad de fondo: una medida cautelar emitida por un juez penal no puede ser reconocida más que por otro juez penal. La lógica jurídica debe ser meridiana. Pero la realidad que vivimos en Europa demuestra que somos diferentes y, no obstante, nos reconocemos los unos a los otros. Había otra alternativa propuesta por los alemanes: que las medidas cautelares las emitan en Europa los juzgados civiles, los alcaldes o las autoridades policiales. En estos casos las medidas son más rápidas y eficaces. Quizás pueda ser verdad, pero nuestra realidad jurídica es la que es. ¿Cómo hacer frente a nuestra diferencia? Sin duda, el debate en el ámbito mercantil o en otros ámbitos administrativos, donde las realidades jurídicas son diferentes, no llega a estos extremos y se usan vías e instrumentos mucho más pragmáticos. Pero hablamos de derechos fundamentales, hablamos de violencia contra las mujeres, hablamos de algo que en Europa todavía es tabú.

Y quizás los juristas rigurosos de la Comisión, que estaban en contra, no tuvieron en cuenta que para detener a un sospechoso y juzgarle en otro país o devolverle a su país de origen no se necesita sentencia previa. Basta con que existan pruebas. Este es el caso de la euroorden de arresto que lleva bastantes años aplicándose y que ha permitido detener a delincuentes de todo tipo.

Como siempre ocurre, las medidas de seguridad suelen responder a situaciones de emergencia. No obstante, la evidencia nos demuestra que para que la confianza mutua entre las distintas instituciones policiales y judiciales se produzca, tiene que haber algo más.

Por eso, para el reconocimiento mutuo de las pruebas se tramita ahora la euroorden de investigación y se está tramitando la hoja de ruta sobre garantías procesales para defender los derechos del sospechoso. En este caso, se trata de establecer los mínimos nacionales sobre los que basar la confianza.

En este contexto, la euroorden de protección para evitar los asesinatos de las mujeres que se desplazan a otro país porque quieren rehacer su vida introduce una novedad que es su carácter preventivo. La prevención del delito y la reparación de las víctimas son conceptos nuevos que empiezan a abrirse camino. El paquete sobre los derechos de las víctimas que se debate ahora en el Parlamento Europeo es una prueba de ello.

Es cierto que su carácter preventivo introduce complejidades como en este caso. Y al final la comisaria Viviane Reding introdujo una solución salomónica. Los países cuyas medidas cautelares son emitidas por autoridades civiles o administrativas dispondrán de un reglamento con un mecanismo automático de reconocimiento.

Un reglamento vincula en el momento en el que se aprueba. La directiva tiene que transponerse a la legislación nacional. Esta solución, que se prevé solo para los países cuya jurisdicción es civil o administrativa, no resuelve el problema. ¿Qué ocurrirá cuando la medida se establezca entre países de tradición jurídica diferente, por ejemplo entre España y Alemania? Sigue existiendo la diferencia, y, por lo tanto, la fórmula que ofrecía la presidencia española seguirá siendo la única eficaz: la medida será emitida y reconocida por un juez "o equivalente".

¿Cuántas serán las personas protegidas? Este ha sido el tercer caballo de batalla, puesto que, desde el principio, se negó su necesidad. El primer argumento que planteó la comisaria Viviane Reding fue el de la obligación de presentar un estudio de impacto. Sin embargo, el estudio elaborado no proporcionaba datos sobre la necesidad y la urgencia. Los datos españoles ofrecían, entre las más de 100.000 órdenes de protección emitidas, un porcentaje muy importante de extranjeras. ¿Cómo saber cuántas se desplazan?

La importancia de tener datos oficiales es evidente para valorar el alcance del fenómeno al que nos enfrentamos. ¿Cómo saber cuántas mujeres son asesinadas en Europa si no hay datos oficiales? Es cierto que los Gobiernos no quieren poner los datos sobre la mesa. Pero España los puso, y gracias a eso sabemos las características del problema, aunque estemos lejos todavía de acertar con las mejores soluciones. Nos sigue quedando esta tarea. Y algunas más para llegar a una estrategia europea contra la violencia.

Carmen Romero es eurodiputada por el PSOE.